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martes, 6 de junio de 2023

4 enfermedades que pueden dañar su cultura organizacional

La cultura organizacional -como es sabido por muchos de ustedes- es el conjunto de creencias, valores, normas y reglas que regulan el comportamiento de las personas en una organización, ya sea una empresa privada con o sin ánimo de lucro, estatal u cualquier otro tipo de organización. La cultura es ese grupo de pautas de comportamiento y expectativas que adquirimos al interactuar con las personas dentro una organización.

Para comprender mejor cómo se manifiesta la cultura organizacional, podemos considerar un ejemplo concreto. Imaginemos que una empresa quiere promover una cultura organizacional que se rija por la excelencia, la innovación y el trabajo en equipo. En sana teoría, estos valores deberían reflejarse en las normas y reglas establecidas. Además, esa cultura organizacional debería pecibirse en el comportamiento de las personas que laboran allí. Pero en muchos casos tenemos "culturas enfermas" que impiden que esos valores definidos por una organización se materialicen y provocan que queden solamente como buenas intenciones.

La investigación científica señala que la cultura organizacional es el producto de un par de equilibrios que toda organización enfrenta: resultados vs. relaciones humanas, así como reglas vs. riesgos. Si esas dos relaciones no se manejan de forma equilibrada surgen cuatro posibles "enfermedades" que dañarán su cultura, a saber: toxicidad, mediocridad, burocracia, y anarquía

Veamos las dos primeras enfermedades que se pueden producir por el desequilibrio entre resultados y relaciones humanas.

La primera enfermedad, una cultura tóxica, se produce cuando se prioriza los resultados sin importar las relaciones. Es decir, solo importan los resultados aunque para ello no se trate bien a las personas. Es en estos casos cuando vemos que la organización tolera la falta de respeto, el abuso, la exclusión, las decisiones poco éticas y las acciones egoístas y despiadadas. En estas empresas no se despide a la gente por esos comportamientos, peor aún, se les asciende.

La segunda enfermedad, una cultura mediocre, sucede cuando nos vamos al otro extremo de esta relación, se valora las relaciones a costa de los resultados. No existe la responsabilidad. La gente está tan preocupada por llevarse bien que acaba renunciando al buen trabajo. En la mediocridad, aunque hagas un trabajo terrible, puedes salir adelante siempre que caigas bien a la gente. 

Las otras dos enfermedades pueden surgir del desequilibro entre reglas y riesgos.

La tercera enfermedad, una cultura burocrática, ocurre cuando en una cultura todo son normas, nada de riesgos. Las nuevas ideas se ven como amenazas al statu quo. La gente se aferra al proceso y se resiste a la creatividad y al cambio. Consideran que cuestionar la forma en que siempre hemos hecho las cosas es una blasfemia. Hay burocracia por todas partes, y hasta si quieres ir al baño, tienes que seguir un procedimiento y rellenar papeles.

La cuarta enfermedad es la anarquía, acá pasamos al otro extremo, cualquiera puede hacer lo que quiera, sin importar la estrategia ni la estructura. Nadie aprende del pasado ni se pone de acuerdo. No hay procesos ni reglas. Es puro caos.

Ahora bien, ¿cómo podemos cambiar una cultura enferma? En primer lugar, tengamos claro que la persona que funda o crea la empresa es la principal edificadora de la cultura, la evidencia de la investigación científica al respecto es clara. Luego de eso se hallan las gerencias, a mayor nivel mayor impacto tendrá en la cultura de la organización.

Esto quiere decir que el compromiso de esas personas debe ser claro y fuerte, si esas personas, fundadoras o gerencias, no se involucran, es muy poco lo que se podrá hacer. Si usted está en una organización con una cultura enferma y es claro que quienes lideran esa organización no desean cambiar, mi consejo sería que si puede mejor salga de esa organización. Si no puede hacerlo trate de hacer su mejor trabajo en dicha organización y busque un hobby o una actividad que le apasione y le llene en su tiempo libre.

Si las máximas autoridades si desean cambiar la cultura, los pasos a seguir son "sencillos". En primer, lugar deben identificar cuáles son los valores que desean vivir en la organización (digamos para seguir con el ejemplo inicial que excelencia,  innovación y trabajo en equipo). Luego esos valores deben ser compartidos por todas las personas de forma tal que cuando se le pregunta a la gente todos coincidan en la respuesta. Esta es la parte fácil, como cuando vemos en las organizaciones logos, pancartas, rotulos, material de oficina y un sinfin de material publicitario donde se exponen los valores que caracterizan a la organización.

Luego de esa fase sencilla de compartir los valores viene la hora de la verdad, hay que vivirlos.  Esta es la parte retadora, llevarlos a la realidad. Esto se hace en el día a día, con ese cumulo de pequeñas decisiones que se van tomando y que permean la cultura de la organización. Como decía un autor es la parte oculta del iceberg o las raíces del arbol, cosas que no se ven pero que influyen mucho en la cultura de la organización. Y casi siempre son moldeadas por las personas que lideran la organización. 

Si usted se halla en una posición donde puede moldear esa cultura (ya sea en una organización completa, un departamento o unidad dentro de la misma) algunas acciones que le pueden ayudar a fomentar la cultura que desea son las siguientes. 

Trate decididamente de ser consistente en sus decisiones y la cultura. Es decir, que sus decisiones respaden esa cultura que usted desea. Sea explícito y explique por qué ha tomado cierta decisión y cómo espera que eso impacte en la cultura organizacional. Identifique situaciones, actuaciones o decisiones de otras personas que sean consistentes con esa clutura y conviértalas en "historias" dentro de la organización. Incentive o premie a las personas que actúan en concordancia con la cultura que sea materializar. Invite a las demás personas para que propongan formas en las cuáles se puede materializar la cultura organizacional que desean para su organización u empresa.

Recuerde que la cultura organizacional es vital para que una organización alcance sus resultados. De nada valen estrategias, planes y proyectos si la cultura no es apropiada. Como dice la famosa frase atribuida a Peter Drucker, la cultura se come a la estrategia en el desayuno. Por ende, trabajar en la cultura es una de las funciones mas poderosas que puede tener una persona que lidera una organización.

Este post se basa en buena medida en un podcast que escuché recientemente titulado "The 4 Deadly Sins of Work Culture" por Adam Grant. Si gusta escucharlo (en inglés) puede hacerlo acá: Podcast





 



jueves, 2 de febrero de 2023

¿Nuevos hábitos en lugar de nuevas metas para febrero?

Cada vez que iniciamos un año nuevo, escuchamos por diferentes medios que es momento de establecer metas, de planificar lo que haremos, de establecer prioridades y tener un nuevo inicio. Y muchos lo hacemos (yo me incluyo en ellos) pero muchas veces cuando se acerca el fin del primer mes, enero, empezamos a titubear. Caemos en cuenta que no hemos logrado ni siquiera en este primer mes hacer parte de lo que nos habíamos planteado, ya sea ejercitarnos más, perder peso, estudiar, leer, dedicar más tiempo a nuestra pareja o familia, cultivar nuestras amistades, entre otras cosas. En fin, nos pasa lo que sucede mucho en las empresas también, planificamos muy bien pero a la hora de ejecutar no somos igual de buenos. O dicho en sabiduría popular, "del dicho al hecho hay mucho trecho".


Por otro lado, también tenemos a las personas que no hacen el intento de establecer algunas metas. Conozco algunas de ellas, lo que me dicen es que eso es perder el tiempo, no acostumbran hacerlo, no se sienten bien planificando, es muy rígido y que la vida no se vive de esa forma. O incluso peor, que no tiene sentido si de por si no alcanzarán lo que se han planteado.


Si usted se halla en alguna de estas dos situaciones o en el medio, quiero proponerle algo diferente, no piense en metas, piense en hábitos. Propóngase al menos adquirir un nuevo hábito este mes de febrero, el que sea, siempre y cuando le atraiga (y sea beneficioso claro está). ¿Qué es un hábito? En términos muy sencillos es algo que hacemos de forma "automática", sin pensarlo mucho y de forma recurrente. Esto aplica desde las cosas más rutinarias (¿Qué hace usted apenas se despierta en la mañana?) hasta las más elaboradas (¿Cómo se prepara cuando tiene que estudiar o analizar en profundidad algún tema?). 


¿Y por qué pensar en nuevos hábitos en lugar de nuevas metas? La razón es simple, el hábito lo podemos controlar, la meta no. El hábito nos conduce a la meta. El hábito está bajo nuestro control. Asumiendo que le convencí, de al menos pensar la idea, seguramente pensará ok, ¿y cómo lo hago? ¿Cómo se adquieren nuevos hábitos o se desechan lo que que no son convenientes?


Para el "cómo hacerlo" quiero sugerir un libro que leí recientemente titulado "Hábitos atómicos" de James Clear. Me parece que da una excelente guía. Le resumo brevemente algunas de las principales ideas y al final como de costumbre le dejo algunas referencias por si desea profundizar por su cuenta. 


El argumento del libro es simple, si logramos mejorar un pequeño porcentaje cada día, con el paso del tiempo ese pequeño porcentaje se acumulará y será muy significativo. Además, tendemos a sobreestimar los grandes cambios y subestimar los pequeños, por eso la idea de hábitos atómicos, es decir cambios y hábitos muy pequeños que nos permiten incrementar ese pequeño porcentaje diario.


El autor establece tres niveles de cambio, resultados, procesos e identidad. El último es el más profundo y duradero, por eso en una parte de libro sugiere no darle tanta pelota a los objetivos y en lugar de ello trabajar más en los procesos. Para ello propone cuatro etapas para formar hábitos, Cue, Craving, Response and Reward (Pista, Deseo, Respuesta, Recompensa). Ese proceso mental es permanente y el autor lo subdivide en dos subetapas, la del problema (pista y deseo) y la de solución (respuesta y recompensa).


Para crear buenos hábitos, el autor propone:

Pista: hazlo obvio.

Deseo: hazlo atractivo.

Respuesta: hazlo fácil.

Recompensa: hazlo satisfactorio.


Para eliminar malos hábitos:

Pista: hazlo invisible.

Deseo: hazlo no atractivo.

Respuesta: hazlo difícil. 

Recompensa: hazlo insatisfactorio. 


Luego va analizando cada uno en un capítulo dedicado a ello con sugerencias y consejos prácticos. Acá varios de los más que me llamaron la atención:


1. Tenga claros sus hábitos. Todos los tenemos, aunque a veces no son perceptibles. En este caso la sugerencia es llevar un diario de todo lo que usted hace cada día, eso le permitirá visualizar sus hábitos y con ello decidir cuáles desea eliminar y abrir espacio para los nuevos.


2. Si quiere adquirir un nuevo hábito póngale hora y lugar específicos. Acá un "truco" avanzado es ponerlo después de un hábito que usted ya posee. Por ejemplo, inmediatamente después de cenar haré tal cosa.


3. Administre su contexto. Muchas veces los hábitos están supeditados a un contexto concreto. Ejemplos reales, si desea comer más sano esconda o mejor aún deje de comprar esa comida que sabe que no es beneficiosa y ponga más visible (alrededor de su casa u oficina) la comida saludable. Haga más fácil comer sano y más difícil no hacerlo.


4. Dese pequeñas recompensas. Después de que haga tal cosa (nuevo hábito deseado) haré tal cosa (algo que desea hacer o que tiene el hábito actual). Típico ejemplo de nuestros días. Solo podré ver redes sociales (lo deseado) hasta que haya leído al menos 15 minutos (nuevo hábito). Dicho de otra forma, antes de abrir las redes sociales en la noche después de cenar tengo que haber leído al menos 15 minutos (note que en este caso unimos una recompensa, un nuevo hábito y el lugar y hora).


5. Únase a una comunidad, cultura o tribu proclive al nuevo hábito que busca adoptar. Si su meta es empezar a ejercitarse, pasar el tiempo con sus amigos que solo se dedican a ver deportes,  beber cerveza, y comer frituras no es lo mejor. Acá toca expandir sus horizontes, tampoco se trata de abandonar a sus amigos, pero busque diversificar. Únase a grupos de gente que hace el ejercicio que le gustaría practicar, pueden ser comunidades virtuales o reales. 


6. Es un asunto de frecuencia, no de tiempo. Yo he leído muchas respuestas a la pregunta cuánto dura una persona en adquirir un hábito, 14 días, 21 días, meses, etc. Acá el autor acude a la investigación que respalda el hecho que es la frecuencia y no el tiempo lo que al final importa.  Entre más lo practique más rápido lo asumirá.


7. En el momento definitivo use la regla de dos minutos. Cuando llega el momento de la verdad, ese donde se decide todo (escoger la comida sana o lo contrario, ponerse las tennis o no, abrir el libro o no, hacer esa llamada o visita o no) el autor propone la regla de dos minutos. Dedique en los primeros casos dos minutos al nuevo hábito eso es todo, dos minutos de comer sano, ejercitarse, leer, estudiar, llamar a un amigo o familiar. Si logra esos dos minutos de forma recurrente irá avanzando hacia ese nuevo hábito.


El libro posee muchos más recursos e ideas. Si gusta adentrarse en el mismo abajo le dejo los detalles. Además, en nuestro canal de YouTube, "Si me lo hubieran dicho antes" discutimos esas ideas por si gusta escuchar al respecto le dejo el link del episodio.


Y usted, ¿Cómo adquiere nuevos hábitos?


Referencia del libro: Hábitos atómicos: Cambios pequeños, resultados extraordinarios. Autor: James Clear. Editorial Diana. 


Episodio en YouTube: Video











martes, 13 de septiembre de 2022

Observar mejor para innovar más: 4 formas de lograrlo

Saber observar es muy importante para ser personas más creativas e innovadoras, existe mucha evidencia científica que respalda esta afirmación. No obstante, observar con atención es una de las habilidades más difíciles de desarrollar, especialmente hoy en día que tenemos tanta distracción o en términos empresariales existe mucha competencia por nuestra atención.

En el campo de la innovación empresarial tenemos abundantes ejemplos de productos, servicios o mejoras internas que han surgido a partir de observaciones. Quizá uno de los más conocidos es el de la cafetería Starbucks, que fue creada en Estados Unidos a partir de observaciones que su fundador Howard Schultz hizo en diferentes partes de Italia. 

Si a usted le interesa mejorar su capacidad de observación en el ámbito de los negocios pruebe estos consejos:

1. Sea consciente de que quiere observar mejor.

Esto puede sonar muy básico pero no lo es, tomar conciencia plena de algo es la primera forma de alcanzar ese algo. Trate de disminuir el "piloto automático" que nos guía a los seres humanos la mayor parte del tiempo. Algo tan concreto como dedicar diez minutos diarios a solo observar y extraer conclusiones, nos puede ayudar a que esa acción sea vista como algo consciente y explícito. 

2. Observe activamente a sus clientes o consumidores y analice su comportamiento

Este consejo es directamente relacionado con el ámbito empresarial. ¿Cuántas veces realmente observamos a nuestros clientes y su interacción con nuestro producto o servicio? Estoy claro que en algunos caso estos es complejo, pues en ciertos productos o servicios puede ser materialmente muy dificil observar a nuestros clientes (imagínese una empresa que haga papel higiénico queriendo hacer esto...) pero recordemos que la relación de cliente con el producto o servicio tiene muchas fases, no es solamente el momento del consumo, existen muchos momentos previos y posteriores que podríamos observar. De hecho hay un caso muy bonito de Kimberly Clark que precisamente innovó en su papel higiénico a partir de una serie de observaciones del proceso de compra de sus clientes. Al final de este post le dejo un video al respecto por si gusta revisarlo.

3. Cambie de entorno 

Cambiar de entorno es una de las cosas más estimulantes para mejorar la capacidad de observación. Nada más recuerde cuando ha hecho un viaje, ya sea a otra ciudad o país. La novedad que tenemos al frente nos hacer querer absorber todo, de hecho no se si le ha pasado pero muchas veces a mi personalmente una ciudad nueva o un espacio nuevo más bien me produce una sensación de agobio, pues hay tanto que ver que pienso que mis sentidos no dan abasto. Si buscamos formas de estimular nuestros sentidos de esa manera vamos a mejorar nuestra capacidad de observación. Obviamente no siempre podemos ir a nuevas ciudades o países, pero podemos acudir a ciertos "trucos locales", de vez en cuando cambie la ruta para ir a su trabajo o destino habitual, busque nuevos lugares en su propia ciudad, busque "viejos espacios" para ver "cosas nuevas". Un ejercicio que me gusta aplicar con mis estudiantes es que vayan a un lugar público (supermercado, parque, centro comercial) y que efectúen un ejercicio de observación. 

4. Apague el sonido 

Otra forma de mejorar nuestra capacidad de observación es ver películas, series o situaciones de la vida real "sin sonido" y buscar interpretar lo que está sucediendo. Esto además de mejorar la capacidad de observación nos fortalece la lectura del lenguaje no verbal de otras personas (tema aparte que también es muy valioso). Quizá se pregunte cómo "apagar el sonido" en situaciones reales. Una idea puede ser ver a la distancia personas y tratar de interpretar que están diciendo, haciendo o cuáles sentimientos están experimentando. Esto es típico cuando analizamos la conducta de compra de las personas en una tienda o supermercado por ejemplo, solo las analizamos de lejos, a pura observación. 

Esta capacidad de observación es una de los cinco habilidades que caracterizan a las personas altamente innovadoras según proponen los profesores Jeffrey Dyer, Hal Gregersen y Clayton Christensen en su estudio del ADN del innovador. En una publicación anterior hablamos de la capacidad de cuestionar o preguntar (al final le dejo el link de ese post por si desea revisarlo) y en el futuro hablaremos de las restantes tres, experimentar, usar redes de contactos (networking), y asociar.

Recursos adicionales mencionados

Post sobre cuestionar o preguntar: post preguntar

Video de la innovación en Kimberly Klark:  video















martes, 9 de agosto de 2022

Preguntar es importante, 5 consejos para mejorar esa habilidad

La capacidad o habilidad de hacer buenas preguntas es muy importante para resolver problemas, innovar y mejorar el desempeño, tanto en nuestra vida personal como profesional. Pero conforme crecemos hacemos cada vez menos preguntas. Para verificar esto, nada más ponga atención a un niño o niña de unos cuatro o cinco años, cuantas preguntas hace y luego compárelo con un adolescente o adulto. Conforme crecemos la sociedad nos enseña que preguntar es "irrespetuoso", que nos hace ver mal o que es falta de educación, y entonces dejamos de preguntar. 

No obstante, existe mucha evidencia científica que saber plantear las preguntas adecuadas es la base para resolver problemas efectivamente o para innovar en cualquier ámbito. Entonces, ¿cómo podemos retomar esa capacidad de preguntar? Practicando indudablemente, para lo cual les comparto algunas ideas de diversas investigaciones que he analizado y puesto en práctica:

1. Cultive una mentalidad interrogativa. Constantemente plantéese preguntas a usted mismo y quienes le rodean. Trate de ser consciente de cuanto pregunta y propóngase preguntar más. 

2.  Pregunte por qué y por qué no, y qué pasaría si... Existen diferentes tipos de preguntas, trate de practicarlas todas. Por ejemplo, las preguntas de por qué y por qué no son especialmente útiles comprender cosas mientras que las de qué pasaría son muy efectivas para desafiar suposiciones (estas para innovar son las más potentes).

3. Imagine cosas opuestas Una forma efectiva de forzarnos a pensar en preguntas (por cierto, al cerebro no le gusta esto, hay que forzarlo un poco) es imaginar cosas opuestas a las que estamos analizando o damos por sentado. Cuando podemos unir dos cosas opuestas es cuando surgen ideas más potentes o innovadoras. Un buen ejemplo acá es cuando jugamos de "abogado del diablo". 

4. Use limitaciones para generar preguntas. Otra forma efectiva de generar preguntas es auto imponernos limitaciones, las cuales serán las catalizadoras de nuevas preguntas y con ello ideas. Por ejemplo, ¿qué pasaría si un competidor imitara nuestro principal producto?, ¿qué sucedería si nuestro principal proveedor deja de vendernos?, ¿qué haríamos si nuestro principal cliente deja de comprarnos? Ese tipo de preguntas, provenientes de limitaciones en el entorno, nos ayudarán mucho por ejemplo en procesos de planificación.

5. Practique lluvias de preguntas (en lugar de ideas).  La mayoría de personas les resulta familiar o intuitivamente pueden comprender lo que es una lluvia de ideas, pero Hal B. Gregersen, profesor del MIT y uno de los mayores investigadores en el tema de preguntar, propone que mejor hagamos lluvia de preguntas. Las reglas son parecidas, por ejemplo, en un grupo de cuatro personas alguien propone un reto, problema o algo que necesita solución, pero en lugar de empezar a generar ideas se generan preguntas. Durante cuatro minutos solo se permiten hacer preguntas, nada de respuestas, explicaciones, justificaciones ni comentarios, solo preguntas. Luego de ese período se analizan las preguntas y muchas veces el problema original se debe reconfigurar o la solución es más rápida de alcanzar. 

Así que ya lo sabe, preguntar no es mala educación, no es malo, todo lo contrario, es el principio para tomar mejores decisiones, generar más innovación y aprender mejor.








martes, 27 de abril de 2021

Buscando o evaluando socios para emprender: tome en cuenta estos consejos

 

Hace poco recibí un mensaje de mi amigo Erick Guillén preguntándome mi opinión sobre una persona que fue estudiante nuestro en la maestría del TEC, pues estaba pensando proponerle que fueran socios en una nueva empresa que Erick quiere formar. Rápidamente le respondí que dicha persona me parecía honesta y de mucho empuje, por lo cual mi percepción era que podría ser un buen socio.

 

Ese mismo día me quedé pensando que yo señalé dos elementos, honestidad y empuje, pero de seguro hay más. De ahí me surgió la idea de publicar este post, pensando en las personas que están buscando o deben valorar si se asocian con alguien para crear una empresa.

 

Lo primero que hice fue consultar a gente allegada, quienes poseen socios en sus empresas. Traté de mezclar, hombres y mujeres, en diferentes rangos de edad, dueños de empresas que operan en diversos sectores, algunas con muchos años de operar versus otras más jóvenes. En fin, busqué variedad de criterios.

 

A mi llamado respondieron cuatro personas, Rafael Campos, Allan Matarrita, Juliana Redondo y José Andrés Pérez. Posteriormente busqué qué señala la investigación académica al respecto, para tener una doble perspectiva, la experiencia y la científica.

 

Producto de lo anterior, presento a continuación el resumen con los puntos más importantes. Luego le comento quienes son las personas que atendieron el llamado y comparto sus respuestas completas (ligeramente editadas para fines de presentación en el post).  Creo que merecen ser leídas.

 

Los puntos más importantes a considerar al buscar o evaluar socios son los siguientes:

 

·         La persona(s) con quien me asocie debe compartir mis valores y principios.

 

·         El ejemplo más común fue el matrimonio. Se debe tener el mismo cuidado y nivel de comunicación. Además, desde el inicio es buena idea prever los términos de una eventual separación.

 

·         Es muy importante auto conocerse pues todas las personas entrevistadas coincidieron en que los socios deben complementar nuestras habilidades y mejorar nuestras debilidades. Socios iguales a uno no es una buena idea en opinión de todos los entrevistados.

 

·         Tener como socios a amigos o familiares no necesariamente es bueno, se debe valorar con sumo cuidado. Especialmente en función de los puntos anteriores.

 

·         La experiencia no es tan importante. Pesan más los factores anteriores.

 

·         El aporte de cada socio debe ser diferente pero equitativo, es decir, todas las personas deberían aportar según sus habilidades y conocimientos, pero de forma equitativa.

 

 

Ahora bien, ¿qué dice la literatura científica al respecto?

 

Desde hace muchos años está probado que empresas conformadas por equipos de socios tienen mayores posibilidades de sobrevivir y obtener mejor desempeño que las empresas conformadas por un solo socio. No obstante, mucha de la investigación científica no considera la distribución de habilidades entre los socios, es decir, no contempla la composición del equipo fundador. Y como vimos, acorde a nuestros entrevistados esto importa, y mucho.

 

Recientes investigaciones han empezado a indagar en dicha composición. Entre los artículos que consulté, me encontré uno de los profesores Daniel Reese, Verena Rieger y Andreas Engelen quienes plantearon un abordaje muy interesante. Primero dividieron las habilidades (o competencias como se le llama más frecuentemente en la jerga académica) de un equipo de socios en tres posibles categorías: emprendedoras, gerenciales y técnicas. Las primeras tienen que ver con identificar oportunidades y llevarlas a cabo en entornos poco conocidos y riesgosos. Las segundas están relacionadas con la coordinación de tareas y personas e implican la generación de recursos, las decisiones de asignación y la supervisión de los procesos para que la empresa funcione correctamente. Finalmente, las terceras son las relacionadas con el campo técnico especializado en el cual la empresa se desenvuelve, concretamente fabricar o comercializar un producto, o prestar un servicio. 

 

Posteriormente eligieron como muestra de su estudio 1863 equipos de fundadores de empresas en Estados Unidos, enlistadas en una base de datos especializada en tales temas. De dichos equipos recogieron información sobre sus habilidades o competencias usando LinkedIn como fuente de información. Posteriormente analizaron comparativamente el desempeño de la empresa (medido por la cantidad de capital inicial de inversión que recibieron) en función del grado de distribución de las habilidades. Esto fue así, equipos donde todos los socios compartían plenamente los tres tipos de habilidades (emprendedoras, gerenciales y técnicas) versus equipos donde esas habilidades se distribuían de diferente forma.

 

¿Las conclusiones del estudio?

 

Es necesario que todas las personas del equipo fundador posean un cierto nivel de habilidades emprendedoras pero las habilidades gerenciales y técnicas es mejor que estén distribuidas en diferentes personas. Veamos como esto coincide con lo que nos dijeron nuestros entrevistados, complementariedad en habilidades, reforzamiento de nuestras debilidades. 

 

Así que ya lo sabe, cuando de buscar o evaluar socios se trate, siga estas reglas que la experiencia y la investigación nos proporcionan.

 

Para quienes deseen profundizar, a continuación, les dejo las respuestas detalladas de las personas que acudieron a mi llamado, así como la referencia del artículo científico consultado.

 

Rafael Campos, socio de Altus, una empresa fundada en 2007, dedicada a la prestación de servicios de consultoría y valor agregado en tecnologías de información y comunicación me dijo lo siguiente: 

 

Nunca he tenido la experiencia de "buscar" un socio, pero sí he tenido socios buenos y no tan buenos, entonces mi recomendación para esta persona iría más en el sentido de qué características buscar en un socio.

 

Primero, le haría la trillada advertencia de que una sociedad es como un matrimonio y que, por tanto, el socio debe escogérsele con el mismo cuidado que se escogería a un cónyuge. Además, que debe preverse un posible divorcio desde el día uno. Es mejor dejar las reglas claras respecto a una posible separación desde el inicio de la sociedad que entrar en pleitos después.

 

El socio debe ser una persona que comparta mis valores y principios. Si mis principios no me permiten involucrarme en prácticas de negocios que considero incorrectas no puedo tener un socio que sí esté dispuesto a hacerlo. Lo mismo con el riesgo, si mi tolerancia al riesgo es baja, no puedo tener un socio que todo el tiempo quiera asumir riesgos altos.

 

En cuanto a habilidades duras y blandas, el socio debería ser un complemento de uno mismo. Si yo soy bueno en el área técnica, sería mejor conseguir un socio bueno en el área comercial. Si yo soy introvertido, sería útil tener un socio extrovertido.

 

Hay que tener cuidado con socios "más experimentados". No necesariamente porque un socio tenga más edad y experiencia que yo, significa que sus opiniones y decisiones serán mejores que las mías. Me sucedió que tuvimos un socio 10 años mayor en quien confiamos ciegamente para administrar la empresa y al final mis otros socios y yo, más jóvenes y con menos experiencia, terminamos tomando mejores decisiones que él.

 

 

Allan Matarrita, fundador de varias empresas en tecnología y comunicaciones, su más reciente The Sonar Company, un startup con sedes en Estados Unidos y Costa Rica, que utiliza tecnología de transmisión de datos a través de frecuencias ultrasónicas, me respondió de la siguiente forma. 

 

Siento que cuando queremos emprender, buscar un socio es en lo primero que pensamos. Tal vez por sentirnos acompañados frente a algo que no conocemos.  Entonces buscamos  generalmente entre nuestros amigos o conocidos de confianza. Creo que en ello se cometen varios errores, pues en mi opinión un socio debe venir para complementar nuestras debilidades.

 

Entonces, en mi opinión, el primer paso siempre debe ser el autoconocimiento. Preguntarse qué tengo por aportar, y cuáles  son mis principales debilidades. Si en la situación inicial de mi compañía, hay debilidades que representan un bloqueo (por ejemplo, descubrir que no tengo talento para las ventas, o que por el contrario, tengo muchos contactos pero no sé cómo hacer el producto),  pues entonces es mejor buscar un socio que compense esa debilidad. Si mis habilidades actuales no representan ningún tipo de bloqueo, el socio puede esperar.

 

Un socio siempre debe ser  complementario. En mi experiencia, muchos emprendimientos comienzan con dos socios que hacen exactamente la misma labor. Eso es una mala señal. Los problemas empezaran si uno tiene mejor desempeño que el otro, o no hay claridad en las funciones.

 

El networking me parece una buena forma de buscar socios potenciales. Y por supuesto, tiene que haber click. Al final del día somos seres humanos. Es como buscar una pareja.

 

Juliana Redondo, emprendedora fundadora de varias empresas en las áreas de salud y servicios, me compartió estas reglas. 

 

 

·         No hacer negocios con familia, esas relaciones las cuido mucho como para exponerlas a las tenciones propias de un emprendimiento.

 

·         No confundas un buen amigo con un buen socio, hay que evaluar el posible socio 100 % por lo que puede aportar al emprendimiento, fría y calculadoramente

 

·         Para emprender el socio debe poder complementar tus debilidades, en lugar de parecerse a vos, este es el punto más riesgoso, porque uno se siente bien con los que piensan igual que uno, pero es posible que  si tus fortalezas y debilidades se parecen a las de los socios, no hay buen complemento, alguien tiene que ser bueno vendiendo y otro bueno produciendo, lo administrativo y financiero o se aprende o se subcontrata pero producir y vender sí que hace falta quien se haga cargo.

 

·         Si desconfías de tu socio, salí corriendo, a cuenta de que arriesgarse y salir pronto antes que haya algo de plata que complique las cosas.

 

·         Si al evaluar lo que cada socio aporta hay desbalance, es muy posible que termine en mal puerto

 

·         Para emprender o el socio aporta plata en serio, lo que ocupa para el arranque (socio financiero) o aporta trabajo en serio, claramente definido quien hace que, aportar solo ideas no sirve de nada, de buenas ideas  está lleno el mundo, hace falta mucho trabajo para echarlas a andar.

 

·         Si es posible logra al menos 52 % de las acciones, por si te ves en el apuro aplicar ese peso a tu favor para alguna decisión crucial.

 

 

Jose Andrés Pérez Bertozzi, cofundador en el año 2004, junto a seis socios más, de la empresa GTS®, especializada en el aprovisionamiento de servicios y soluciones en el área de software y tecnologías digitales, me contestó de la siguiente forma.

 

Respecto a tu consulta ¿Qué le recomendarías a alguien que está buscando un socio para emprender una empresa? me gustaría remitirme a un libro que leí hace unos años de Grandes Casos Empresariales que tiene el título de "El relanzamiento de Microsoft: Cómo reinventaron su empresa Bill Gates y Steve Ballmer", en este libro se habla de cómo Gates reclutó a Ballmer y particularmente el subtítulo de este acontecimiento lo llaman "La extraña pareja". 

 

En el texto se evidencias las características físicas opuestas de ambos personajes, así como sus diferencias académicas y de experiencia; si bien eran conocidos de la juventud cuando estudiaron juntos, Gates pasaba por un momento caótico y necesitaba de una persona de confianza que le ayudara a poner orden en su empresa; contaban con visiones de vida distintas, pero Gates sabía que necesitaba a Ballmer, por lo que le hizo una propuesta que Ballmer terminó aceptando (aún pese a la polémica de muchos de que este no podía programar) para convertirse en el undécimo empleado de Microsoft. 

 

Esta paráfrasis de la historia me hace ver que para determinar cuál es el socio adecuado para mi negocio, debo de conocer mi negocio, saber dónde estoy fallando y cuáles son las necesidades de mi negocio para complementarlas con personas que cubran esos vacíos, un socio de confianza, que si bien, puede tener una personalidad opuesta, llegue a balancear el barco del negocio, complementando sus habilidades de manera alineada con la visión de la empresa.

 

La investigación que utilicé fue publicada en el siguiente artículo:

 

Reese, D., Rieger, V., Engelen, A. (2020) Should competencies be broadly shared in new ventures' founding teams? Strategic Entrepreneurship Journal, 1– 22. 

https://doi-org.ezproxy.itcr.ac.cr/10.1002/sej.1356



 

 

 

viernes, 26 de marzo de 2021

Su capacidad de persuasión: cuatro consejos para mejorarla


Persuasión es una palabra que usamos poco pero aplicamos mucho. Formalmente significa "inducir, mover, obligar a alguien con razones a creer o hacer algo". Piense cuántas veces intenta hacer eso en su trabajo, con su pareja, familia, amigos o círculos sociales. 




En la edición de Harvard Business Review de este bimestre aparece un artículo muy interesante sobre este tema escrito por Adam Grant. Además, curiosamente, utiliza el ejemplo de Steve Jobs, pero no por su capacidad de persuadir. Al contrario, utiliza ejemplos de entrevistas que Grant llevó a cabo con personas que lograron persuadir a Jobs de cambiar de opinión en algún momento de su vida. Algo que según parece era bastante complicado, pues Jobs fue reconocido por su talento creativo y emprendedor pero además por su carácter difícil.


Aunque Grant enfoca el artículo solamente para los negocios, cuando uno debe convencer a su jefe de algo, yo creo que sus consejos son válidos para todos los ámbitos de la vida.


Una primera idea muy importante de tener clara es que las cualidades (buenas o malas) de una persona no son siempre consistentes, pueden variar según las circunstancias. Es decir, incluso las personas arrogantes, testarudas, narcisistas o polémicas pueden mostrar conductas completamente diferentes en determinadas circunstancias. Por ende, un primer consejo es poner atención a las circunstancias en las cuales esas personas se comportan de forma diferente.


¿Qué más nos sugiere el autor a partir de sus entrevistas y los resultados de algunas investigaciones científicas?


1- Cuando se enfrente a una persona arrogante, que cree saberlo todo, pídale que explique cómo funcionan las cosas

Muchas veces nos topamos con gente que no sabe cuánto no sabe...¿cierto no? La mejor fórmula es tratar de propiciar que esa persona descubra por si sola lo que desconoce, en lugar de confrontarlo directamente.  Esto se puede hacer pidiéndole, con mucha diplomacia y tacto, que trate de explicar lo que supuestamente sabe. Las cosas caerán por su peso.


2- Cuando se enfrente con una persona testaruda no intente quitarle las riendas

Como mencioné el artículo está escrito desde la perspectiva de alguien que busca convencer a su jefe de cambiar de idea. Acá el consejo es que ese jefe testarudo no debe percibir que usted le quiere decir qué hacer, entonces, es más bien sugerir ideas (en forma de preguntas por ejemplo) que lo lleven a recapacitar. Para otros efectos no laborales yo diría que dejar que la otra persona lidere y tratar de influirle indirectamente, sin que se sienta amenazado o que perderá el control, es lo adecuado.


3- Cuando se enfrente a una persona narcisista  busque como equilibrar un halago con una crítica o sugerencia

Las personas narcisistas son aquellas que tienen un alto concepto de si mismas. Cuando intente persuadir a alguien con esa característica no será suficiente plantear su crítica o sugerencia con todo respeto, además necesitará halagar algo de dicha persona. Así evitará que se activen sus mecanismos de defensa. Por supuesto que la alabanza debe ser auténtica y ojalá en un tema diferente al de su crítica o sugerencia. 


4- Cuando se enfrente a una persona que le gusta debatir y argumentar aprenda cómo hacerlo y "juegue su juego" 

Las personas que les gusta debatir y argumentar siempre aprecian un buen intercambio de ideas. Si es su jefe, dice el autor del artículo, apreciará que usted defienda sus ideas. Fuera del ámbito laboral, defender nuestras ideas siempre es algo bueno. Mi sugerencia en este campo es tener cuidado cuando la otra persona además es arrogante, narcisista o testaruda (nadie es perfecto al final de cuentas). Y además, en cuanto a debates, si su fin es intercambiar ideas para aprender ambas partes hágalo, aprenda cómo debatir y practíquelo, pero si lo que desea es solo ganar sin importar nada más, lo mejor es evitarlo.  


Me gustaría conocer su opinión sobre el tema.


La referencia completa del artículo por si gusta leerlo es esta:

Adam Grant. Persuading the Unpersuadable. Harvard Business Review (March–April 2021). https://hbr.org/2021/03/persuading-the-unpersuadable







martes, 26 de noviembre de 2019

5 consejos para usar sus manos al hablar en público



Una vez leí, no recuerdo donde, que hablar en público es una de las actividades que más intimida a la gente en general.

Pero casi a todos nos corresponde en ciertas ocasiones hablar en público.Ya sea por trabajo, estudio o vida social, es muy probable que alguna vez debamos enfrentarnos a ese reto. Este es un tema que me interesa mucho, tanto para mejorar mi trabajo como profesor así como para tratar de ayudar a mis estudiantes.

Una forma sencilla y práctica de mejorar mucho nuestra habilidad para hablar en público es tratar de usar nuestras manos pro-activamente, es decir, apoyarnos en gestos con las manos al hablar. Es algo que se puede hacer fácil y no requiere mayor esfuerzo.

Le comento cinco sugerencias concretas.

1- Sea consciente de sus manos
Por ningún motivo las meta en los bolsillos de sus pantalones o faldas, ni tampoco las cruce o las deje estáticas en la misma posición.

2- Apoye lo que dice con sus manos. 
Por ejemplo si son números, trate de ilustrarlos con sus dedos. Si usted va a hablar de un ascenso dibuje uno en el aire con sus manos, o lo opuesto un descenso.

3- Nunca señale a alguien directamente con las dedos de sus manos. 
Si va a señalar algo o alguien, hágalo con la palma de la mano abierta hacia afuera. O si le va a dar la palabra a alguien.

4- Sus manos le pueden ayudar a reflejar sus sentimientos. 
Si va a decir que se necesita pensar algo, toque su cabeza. Si va a decir algo que es muy sentimental o emocional, toque su pecho en la zona de corazón. La regla general es que  sintonice su expresión corporal con su discurso.

5- Use la zona de la verdad
Siempre tenga las manos abiertas y trate de mantenerlas a una altura entre su pecho y su ombligo, es lo que un famoso experto en este tema llama el área de la verdad.

En Youtube existen muchos recursos para ayudarnos a mejorar esta habilidad. Mis favoritos son los de expertos como Mark Bowden, Vanessa Van Edwards, y Ann Washburn.

¿Conoce usted algún otra forma de mejorar?



miércoles, 16 de octubre de 2019

5 consejos para prepararse para una entrevista de trabajo



Buscar empleo, ya sea por primera vez o re incidentemente, es una actividad estresante sin lugar a dudas. El punto culminante de dicho proceso casi siempre es una entrevista laboral, o varias en
muchos casos.

Hoy comparto la primera de dos publicaciones dirigidas a tratar de ayudar a las personas que están en este proceso o lo enfrentarán en un futuro próximo.

Inicio con 5 consejos concretos producto de mi experiencia como profesor y además cuando fui coordinador de la maestría en administración en el Tec de Costa Rica. En la segunda publicación compartiré  7 preguntas frecuentes que actualmente las empresas realizan a sus candidatos. Para esta segunda publicación incluiré la opinión de varios colegas profesores así como ex alumnos amigos que laboran en empresas muy importantes.

Vamos primero, entonces, con los 5 consejos para prepararse antes de ir a una entrevista.

1- Conozca su objetivo 

Es indispensable que conozca la empresa u organización a la cual quiere unirse. Esto significa no solo sus productos o servicios, sino su misión, visión, valores y cultura. Incluso si puede hablar con una persona que trabaje o haya trabajado allí es una buena forma de conocer esos aspectos y estar preparado. Toca hacer tarea, es decir, investigar un poco  sobre la empresa. Eso sí, lo más importante es tratar de pensar cual será la contribución suya a la empresa y viceversa.

2- Acciones pasadas concretas en lugar de posibles intenciones futuras 👍

Actualmente las empresas preguntan mas acerca de acciones y logros concretos en los trabajos previos que la persona ha tenido en lugar de posibles futuras acciones si obtiene el empleo. Por ende, conviene preparase pensando en dichas cuestiones específicas. Cuando uno no tiene mucha experiencia laboral es válido acudir a sus experiencias académicas o incluso personales (deportes, pasatiempos, actividades comunitarias o sociales).

3- Prepare su discurso 

Las empresas hacen preguntas predecibles en sus entrevistas. Entonces, usted puede prepararse y practicar sus respuestas. Como mencioné previamente, en mi próxima publicación compartiré siete de estas preguntas frecuentes. Para practicar pida ayuda a sus amigos o familiares, ellos pueden escucharle y ser sus críticos constructivos.

4- Muestre se mejor lado pero sea auténtico 😁

Por supuesto que cada quien desea mostrar su mejor lado en una entrevista, pero es importante hacerlo sin perder su autenticidad. Es necesario mantener el balance. A nadie le gusta que usted sea una persona durante la entrevista y otra muy distinta cuando obtenga el empleo.

5- Las habilidades técnicas lo llevaron a la entrevista, pero las las habilidades blandas le darán el trabajo 🤝

Usted obtuvo la entrevista laboral por sus habilidades técnicas, aquellas que aparecen en su currículo. Sin embargo, las que le darán el trabajo son las blandas, es decir, comunicación, inteligencia emocional, trabajo en equipo, negociación, liderazgo, entre otras. No es necesario esperar a una entrevista para practicar estas habilidades, usted lo puede hacer día a día. El primer paso es reconocer sus debilidades u oportunidades de mejora, y tratar de trabajar en ellas cada día un poco. 


Espero que estas ideas le ayuden y nos vemos nuevamente pronto. Si tiene más ideas para prepararse me gustaría mucho conocerlas.