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martes, 6 de junio de 2023

4 enfermedades que pueden dañar su cultura organizacional

La cultura organizacional -como es sabido por muchos de ustedes- es el conjunto de creencias, valores, normas y reglas que regulan el comportamiento de las personas en una organización, ya sea una empresa privada con o sin ánimo de lucro, estatal u cualquier otro tipo de organización. La cultura es ese grupo de pautas de comportamiento y expectativas que adquirimos al interactuar con las personas dentro una organización.

Para comprender mejor cómo se manifiesta la cultura organizacional, podemos considerar un ejemplo concreto. Imaginemos que una empresa quiere promover una cultura organizacional que se rija por la excelencia, la innovación y el trabajo en equipo. En sana teoría, estos valores deberían reflejarse en las normas y reglas establecidas. Además, esa cultura organizacional debería pecibirse en el comportamiento de las personas que laboran allí. Pero en muchos casos tenemos "culturas enfermas" que impiden que esos valores definidos por una organización se materialicen y provocan que queden solamente como buenas intenciones.

La investigación científica señala que la cultura organizacional es el producto de un par de equilibrios que toda organización enfrenta: resultados vs. relaciones humanas, así como reglas vs. riesgos. Si esas dos relaciones no se manejan de forma equilibrada surgen cuatro posibles "enfermedades" que dañarán su cultura, a saber: toxicidad, mediocridad, burocracia, y anarquía

Veamos las dos primeras enfermedades que se pueden producir por el desequilibrio entre resultados y relaciones humanas.

La primera enfermedad, una cultura tóxica, se produce cuando se prioriza los resultados sin importar las relaciones. Es decir, solo importan los resultados aunque para ello no se trate bien a las personas. Es en estos casos cuando vemos que la organización tolera la falta de respeto, el abuso, la exclusión, las decisiones poco éticas y las acciones egoístas y despiadadas. En estas empresas no se despide a la gente por esos comportamientos, peor aún, se les asciende.

La segunda enfermedad, una cultura mediocre, sucede cuando nos vamos al otro extremo de esta relación, se valora las relaciones a costa de los resultados. No existe la responsabilidad. La gente está tan preocupada por llevarse bien que acaba renunciando al buen trabajo. En la mediocridad, aunque hagas un trabajo terrible, puedes salir adelante siempre que caigas bien a la gente. 

Las otras dos enfermedades pueden surgir del desequilibro entre reglas y riesgos.

La tercera enfermedad, una cultura burocrática, ocurre cuando en una cultura todo son normas, nada de riesgos. Las nuevas ideas se ven como amenazas al statu quo. La gente se aferra al proceso y se resiste a la creatividad y al cambio. Consideran que cuestionar la forma en que siempre hemos hecho las cosas es una blasfemia. Hay burocracia por todas partes, y hasta si quieres ir al baño, tienes que seguir un procedimiento y rellenar papeles.

La cuarta enfermedad es la anarquía, acá pasamos al otro extremo, cualquiera puede hacer lo que quiera, sin importar la estrategia ni la estructura. Nadie aprende del pasado ni se pone de acuerdo. No hay procesos ni reglas. Es puro caos.

Ahora bien, ¿cómo podemos cambiar una cultura enferma? En primer lugar, tengamos claro que la persona que funda o crea la empresa es la principal edificadora de la cultura, la evidencia de la investigación científica al respecto es clara. Luego de eso se hallan las gerencias, a mayor nivel mayor impacto tendrá en la cultura de la organización.

Esto quiere decir que el compromiso de esas personas debe ser claro y fuerte, si esas personas, fundadoras o gerencias, no se involucran, es muy poco lo que se podrá hacer. Si usted está en una organización con una cultura enferma y es claro que quienes lideran esa organización no desean cambiar, mi consejo sería que si puede mejor salga de esa organización. Si no puede hacerlo trate de hacer su mejor trabajo en dicha organización y busque un hobby o una actividad que le apasione y le llene en su tiempo libre.

Si las máximas autoridades si desean cambiar la cultura, los pasos a seguir son "sencillos". En primer, lugar deben identificar cuáles son los valores que desean vivir en la organización (digamos para seguir con el ejemplo inicial que excelencia,  innovación y trabajo en equipo). Luego esos valores deben ser compartidos por todas las personas de forma tal que cuando se le pregunta a la gente todos coincidan en la respuesta. Esta es la parte fácil, como cuando vemos en las organizaciones logos, pancartas, rotulos, material de oficina y un sinfin de material publicitario donde se exponen los valores que caracterizan a la organización.

Luego de esa fase sencilla de compartir los valores viene la hora de la verdad, hay que vivirlos.  Esta es la parte retadora, llevarlos a la realidad. Esto se hace en el día a día, con ese cumulo de pequeñas decisiones que se van tomando y que permean la cultura de la organización. Como decía un autor es la parte oculta del iceberg o las raíces del arbol, cosas que no se ven pero que influyen mucho en la cultura de la organización. Y casi siempre son moldeadas por las personas que lideran la organización. 

Si usted se halla en una posición donde puede moldear esa cultura (ya sea en una organización completa, un departamento o unidad dentro de la misma) algunas acciones que le pueden ayudar a fomentar la cultura que desea son las siguientes. 

Trate decididamente de ser consistente en sus decisiones y la cultura. Es decir, que sus decisiones respaden esa cultura que usted desea. Sea explícito y explique por qué ha tomado cierta decisión y cómo espera que eso impacte en la cultura organizacional. Identifique situaciones, actuaciones o decisiones de otras personas que sean consistentes con esa clutura y conviértalas en "historias" dentro de la organización. Incentive o premie a las personas que actúan en concordancia con la cultura que sea materializar. Invite a las demás personas para que propongan formas en las cuáles se puede materializar la cultura organizacional que desean para su organización u empresa.

Recuerde que la cultura organizacional es vital para que una organización alcance sus resultados. De nada valen estrategias, planes y proyectos si la cultura no es apropiada. Como dice la famosa frase atribuida a Peter Drucker, la cultura se come a la estrategia en el desayuno. Por ende, trabajar en la cultura es una de las funciones mas poderosas que puede tener una persona que lidera una organización.

Este post se basa en buena medida en un podcast que escuché recientemente titulado "The 4 Deadly Sins of Work Culture" por Adam Grant. Si gusta escucharlo (en inglés) puede hacerlo acá: Podcast





 



lunes, 21 de marzo de 2022

Consejos de una gerente de innovación exitosa

Adriana Cavazos, quien es gerente de Innovación para Intel en Costa Rica, estuvo recientemente como invitada en una clase de mi curso de Creatividad e Innovación Empresarial en el TEC. Con ella compartimos una charla muy interesante, llena de aprendizajes en la temática de la innovación. En este post me gustaría compartir algunas de sus principales enseñanzas. 


El primer tema que abordamos fue la forma cómo ella trata de fortalecer su propia capacidad innovadora, desde el plano personal. Al respecto Adriana mencionó la lectura constante, conectar con gente distinta para aprender y cambiar la forma cómo percibe los errores o el equivocarse. Por ejemplo nos contó que en este momento está haciendo un benchmarking dentro de la misma empresa pero en una sede de otro país, para detectar oportunidades de mejora en la forma cómo se gestiona la innovación en Costa Rica. También nos comentó la forma cómo ella ha interiorizado que errar es parte de la innovación, ambos están íntimamente relacionados, lo cual le ha permitido atreverse a hacer cosas distintas y salirse de su área de confort. 


En esta respuesta yo veo dos cosas muy relevantes. Por un lado, hay acciones que podemos hacer nosotros mismos por nuestra cuenta, leer, tratar de cambiar nuestro paradigma sobre los errores y atrevernos a llevar a cabo nuevas cosas, pero, además, lo útil que es acercarnos a otras personas (colegas, clientes, proveedores, competidores, aliados) para tratar de aprender constantemente.


Después de una explicación sobre la forma cómo se gestiona la innovación en Intel (que omito para respetar la privacidad de la empresa) tratamos temas ligados al liderazgo de la innovación, lo cual me pareció muy valioso. Es decir, qué nos aconseja Adriana a la hora que estemos liderando la innovación en cualquier ámbito, ya sea laboral o no.


En primer lugar, una persona liderando la innovación debe propiciar la seguridad psicológica en su grupo o equipo de trabajo. Esto significa que cada persona debe creer que no se le castigará o humillará por expresar sus ideas, preguntas, preocupaciones o errores en el grupo. Es la firme creencia que uno puede ser auténtico sin temor a ser juzgado. Mucha de la investigación científica ha evidenciado que esto es fundamental para que un grupo o equipo trabaje bien y para nuestros efectos, sea creativo e innovador. Por eso, uno rol fundamental de la persona que lidera es tratar de propiciar dicho ambiente.


Adriana nos aclaró eso si, que seguridad psicológica no significa que la persona no recibirá feedback o que no será expuesta a diferentes perspectivas u opiniones, es más bien que el feedback y las opiniones contrarias serán expuestas de forma respetuosa y constructiva. En su experiencia personal, Adriana nos compartió que ella trata de reflexionar de qué forma su conducta y estilo de comunicación (verbal y no verbal) pueden contribuir a que su equipo sienta esa seguridad psicológica. Asimismo, ella trata de dar permiso e incentivar que diferentes personas en distintos momentos disientan de las ideas y asuman el rol de "abogados del diablo". Finalmente, es muy importante incentivar y reaccionar bien cuando se reciben "malas noticias" o errores.


Otro tema que tratamos fue el rol que juega el conflicto en el liderazgo de la innovación. El papel de la persona liderando esos esfuerzos, según la opinión de Adriana, es propiciar el conflicto constructivo (basado en la seguridad psicológica y la heterogeneidad de los grupos) y a la vez definir un marco para la toma de decisiones. Es decir, incentivamos las ideas contrarias, el debate pero a la vez definimos reglas claras para tomar decisiones. Y una vez tomada la decisión el grupo en pleno se vuelca a ejecutarlas.


Para finalizar Adriana nos aconsejó mantener nuestra curiosidad, cuestionarnos cosas, seguir aprendiendo y ser perseverantes en nuestras ideas y proyectos.   










 

miércoles, 3 de marzo de 2021

¿Cómo está su autoconfianza gerencial?


¿ Alguna vez le ha tocado participar en un grupo de trabajo en el cual no confiaban en su líder? Si fue así, posiblemente eso provocó que el grupo en si mismo tampoco tuviera mucha autoconfianza y su rendimiento no fuera el mejor. Es decir, el rendimiento de un grupo de trabajo está ligado, entre otros factores, a la autoconfianza que ese grupo sienta y esto a su vez se liga con la confianza que el grupo tenga en su líder.


Lo anterior nos lleva a otra pregunta. ¿Por qué razón una persona en posición de liderazgo o gerencial no inspira confianza en su equipo? Una posible razón es que esa persona tampoco tenga una buena autoconfianza en su capacidad de gerenciar.


De ahí proviene la pregunta original de esta publicación, ¿Cómo está su autoconfianza gerencial? Si su autoconfianza gerencial no anda bien, su rendimiento no será el mejor pero además afectará el rendimiento de la gente que trabaja con usted. 


Entonces vamos a otra pregunta. ¿Se puede mejorar la autoconfianza gerencial?, claro que sí, ¿Cómo se puede hacer?, acá le comparto algunas ideas.


 1) Analice su mentalidad. Lo primero para incrementar su auto confianza es analizarse usted mismo, determine como gerente cuáles son sus puntos fuertes y débiles. No creo que todo sean debilidades, habrán fortalezas que quizá no tenía presentes. Piense detenidamente en ello. Una buena idea para ampliar este análisis es preguntar a otras personas. Sus mismos colegas o compañeros de trabajo pueden darle información muy valiosa. Es cuestión de saber preguntar. Una vez detectado lo anterior trace un plan para mejorar los temas en los cuales se siente débil.


2) Establezca contactos con gente en su mismo rol. Según sea su posición gerencial (de nivel alto, medio o bajo) busque establecer contactos con gente que esté en su mismo nivel, que afronte sus mismos retos y obligaciones. Esto le servirá para crear sentido de comunidad, para valorar lo que usted hace y aprender de otras colegas en su mismo nivel. Para generar estos contactos puede ser útil acudir a cámaras comerciales, asociaciones gremiales, colegas de la universidad, eventos de capacitación o incluso las redes sociales. 


3) Busque un mentor. Hay muchas definiciones de lo que es un mentor y su diferencia con un coach, un asesor o incluso un padrino. En este caso a lo que me refiero por mentor es una persona que tenga más experiencia que usted como gerente y pueda ser alguien que le escuche, proporcione ideas y en general le aconseje. No es necesario que sea de su mismo sector comercial, lo que buscamos es la voz de la experiencia en materia gerencial. Puede ser un amigo, profesor, colega, o incluso un profesional al cual habrá que pagarle. 


4) Capacítese. Muchas veces en las organizaciones cuando una persona es buena en alguna labor, usualmente técnica u operativa, la ascienden a puestos de jefatura. Eso está muy bien, pero debe ir acompañado de capacitación. Tener habilidades para vender no implica automáticamente tener habilidades para dirigir un equipo de ventas, por mencionar solo un ejemplo. Si su organización no le capacita para gerenciar, trate de hacerlo por su cuenta. Hoy en día existen muchas opciones para auto formarse, desde libros, cursos en línea o vídeos, hasta programas formales en administración de empresas. Solamente asegúrese que abarquen temas de gerencia y liderazgo, pues hay muchos programas que solamente enseñan la parte técnica de la administración y no la de liderar y gerenciar.

Aplicando esta serie de acciones su autoconfianza gerencial será mayor, su desempeño laboral mejorará así como el de su equipo de trabajo.


 

viernes, 25 de septiembre de 2020

Para tomar mejores decisiones, conozca mejor a su cerebro


Al conocer mejor cómo funciona nuestro cerebro, podemos mejorar la forma mediante la cual manejamos los problemas y tomamos decisiones. Podemos incrementar nuestra capacidad de mantenernos tranquilos cuando estamos bajo presión por diversas emociones y sentimientos. También mejoraremos la forma como nos relacionamos y colaboramos con otros. Además, podemos ser mejores líderes facilitando el cambio en otras personas. 

Ese telón de fondo es que el tiene el libro Your brain at work (algo así como Tu cerebro en el trabajo) de David Rock. El libro me gustó bastante porque tiene muchas referencias bibliográficas que le dan sustento teórico, pero no es difícil de leer, al contrario, es sumamente didáctico y práctico.





En esta publicación comparto con usted los cinco consejos que creo son los más útiles y aplicables del libro. Si desea profundizar, abajo le dejo un resumen más amplio. Y si gusta leer el libro completo (está solo en inglés), le dejo un link para eso.

Sin más preámbulo, los cinco consejos son:

1) Priorice priorizar 👍. Nuestro cerebro cuando piensa de forma consciente puede hacer cinco funciones: comprender, decidir, recordar, memorizar e inhibir. No se pueden hacer dos cosas de estas a la vez, entonces establezca prioridades. Ordene de lo más difícil a lo más sencillo. Es mejor iniciar el día con las labores más difíciles e ir dejando las otras para el resto del día.

2) El cerebro se distrae muy fácilmente 😇. Hay distracciones internas y externas. Reconocerlas y tratar de bloquearlas le hará muy bien a su proceso de pensamiento. Esto es, desconecte las distracciones externas (celular, correo, teléfono) y en cuanto a las internas practique detectarlas cuando aparecen para poder neutralizar (en el libro vienen técnicas concretas para ello).

3) Las emociones afectan nuestro pensamiento 👿. Cuando el cerebro percibe emociones o situaciones amenazantes su reacción defensiva toma muchos recursos cognitivos, por eso, nos cuesta mucho pensar de forma consciente cuando estamos tristes, enojados o sentimos cualquier sentimiento o situación como amenazante. Para manejar esas emociones hay que saberlas detectar, nombrarlas, mover la atención a otro tema, re-evaluarlas, o cambiar las expectativas.

4) Nuestro cerebro requiere buenas relaciones sociales 💓, tanto como comer o tomar agua en muchos casos. Al relacionarnos con otras personas, por norma, el autor propone ser muy cuidadoso con cinco elementos: estatus, certidumbre, autonomía, afinidad y justicia (el autor los llama SCARF por sus siglas iniciales en inglés, status, certainty, autonomy, relatedness, fairness).

5) Si queremos facilitar el cambio en otra persona 👐 debemos pasar por tres fases: primero crear un ambiente tranquilo sin amenazas o riesgos para su cerebro, segundo ayudarle a enfocar su atención en nuevas conexiones cerebrales que le lleven a las soluciones o ideas requeridas en lugar de buscar las causas de un problema, buscar los culpables o darle propias sugerencias o ideas, y tercero hacer que esa persona vuelva constantemente a esas conexiones nuevas.


El link del libro es el siguiente:
https://neuroleadership.com/your-brain-at-work-the-book/

Resumen ampliado del libro

El autor decidió plantear el libro como una obra de teatro con cuatro actos y varias escenas.

El primer acto se llama "Problemas y decisiones", y se relaciona con los fundamentos de nuestro proceso de pensamiento. Acá el autor explica cómo, para ejecutar cualquier labor mental de forma consciente (es decir cuando planificamos, analizamos, estudiamos, priorizamos, decidimos y cualquier otra cosa que requiera pensar) usamos una parte del cerebro llamada corteza prefontal que es muy pequeña, frágil y hambrienta de energía. Estar en la zona de alto rendimiento cerebral es muy difícil y, además, el cerebro se distrae muy fácilmente. Además, muchas veces, cuando se requiere ser creativo para generar nuevas ideas necesitamos inhibir o apagar esa parte del cerebro. La forma de ser más efectivo en dicho proceso de pensamiento tomando en cuenta esas limitaciones es el tema que trata el acto primero y sus escenas.

Como parte de la misma analogía de la obra de teatro, el autor nos presenta al director. En este caso el director viene siendo la capacidad que tiene una persona de reconocer sus propios procesos mentales y salirse de la parte automática que hay en muchos de ellos. Es decir, la capacidad de detectar, reflexionar y modificar sus propios procesos mentales e influir en los de otras personas.
 
El segundo acto se llama "Mantenerse tranquilo bajo presión" y acá el autor explica que el cerebro está programado por naturaleza para minimizar el daño o el riesgo y maximizar la recompensa. Esto ocurre por medio de un sistema de atracción o rechazo de las emociones que se produce en la sección límbica del cerebro. Este acto y sus escenas trata la forma mediante la cual podemos manejar ese sistema de emociones de forma tal que nuestro cerebro pueda funcionar de la mejor manera. Esto porque las emociones afectan mucho al cerebro.

El tercer acto se denomina "Colaborar con otros", y acá habla sobre cómo podríamos todos llevarnos mejor con las otras personas en los ámbitos laborales o personales. Mucho de la conducta humana es automática y busca minimizar el daño o riesgo social y maximizar la recompensa. Eso debe tenerse claro si queremos relacionarnos bien con otras personas.

Finalmente el cuarto acto se llama "Facilitar el cambio" y versa sobre cómo crear o incentivar el cambio en otras personas. Una de las cosas más difíciles es cambiar  la conducta de las personas. Muchas de las formas que habitualmente usamos son erróneas desde el punto de vista del funcionamiento del cerebro. En este acto y sus escenas se explica cómo hacerlo de la forma más efectiva.

El libro tiene dos protagonistas. Paul y Emily. Ambos rondan los 40 años de edad. El trabaja como freelance ofreciendo servicios de informática mientras que ella labora en una empresa grande que organiza conferencias y eventos. En el caso de Paul, sus escenas son cuando está negociando un contrato muy grande que lo haría crecer y convertirse en una pequeña empresa. En el caso de Emily acaba de ser ascendida a una nueva posición de ejecutiva donde tendrá a cargo a varios de sus excompañeros de departamento. Ellos son un matrimonio con dos hijos adolescentes, Michelle y Josh, viviendo todos juntos en una ciudad de tamaño medio.

Lo original del libro, en su formato, es que al inicio de cada escena (capítulo) vemos a Emily o Paul enfrentando una situación cotidiana (una reunión laboral, un oferta de ventas a un cliente, un conflicto con sus hijos) de la forma "natural" que muchas veces todos lo hacemos. Esa primera "toma" sale mal, la reunión, la presentación o el conflicto se sale de control y acaba con malos resultados. Luego el autor explica los fundamentos teóricos desde el punto de vista del funcionamiento del cerebro, el porque las cosas salieron mal y al final hace una "toma" dos en la cual los protagonistas aplican lo que el autor explicó en la sección "teórica" y las cosas salen mucho mejor. A pesar de lo coloquial, el autor ofrece muchas referencias bibliográficas que respaldan lo que está diciendo. Además, al final, después de la toma dos en la cual las cosas sí salen bien, el autor resume las "sorpresas" sobre el cerebro y da sugerencias prácticas para aplicar. De esas partes se nutre básicamente este resumen.

Les comparto a continuación los aspectos más concretos de cada una de los cuatro actos en los cuales el autor planteó el libro.

Problemas y decisiones
  • Cuando pensamos de forma consciente, hay cinco funciones que predominan: comprender, decidir, recordar, memorizar e inhibir
  • Cada vez que pensamos de forma consciente usamos mucha energía, la cual es un recurso escaso y agotable. Por eso debemos administrar muy bien nuestros recursos. Cada tipo de pensamiento demanda diferentes niveles de energía.
  • Priorice las actividades mentales que necesita hacer. Ponga las más difíciles de primero cuando esté más fresco y con energía. Por ejemplo, responder correos electrónicos demanda mucha energía, por eso no es buena idea iniciar el día con ello si tiene otros tipo de tareas importantes que hacer.
  • Trate de usar ayudas visuales para priorizar y ponga en agenda diversos bloques de tiempo para diferentes actividades mentales.
  • El consejo más recurrente: priorice priorizar. Y hágalo primero porque esta es una de las actividades de más alta demanda energética. 
  • Una vez que esté pensando practique lo siguiente: simplifique ideas (por ejemplo por medio de categorías), divida en pedazos (por ejemplo los números 88448180 en 88 44 81 80).
  • Cuando va a tomar una decisión entre diferentes opciones, la cantidad ideal de opciones es dos...
  • La cantidad óptima de ideas para mantener en mente simultáneamente es no más de tres o cuatro ideas a la vez.
  • Nuestro cerebro solamente puede hacer una cosa a la vez, cuando se trata de pensar. No trate de ser multi-tarea haciendo dos tareas que requieren pensar a la vez. Priorice. 
  • La única opción de hacer multi-tarea es cuando son dos cosas y una de ellas usted la hace de forma automática, por ejemplo, caminar y escuchar un audio.
  • Otra forma de hacer más efectivo el trabajo del cerebro es tener la capacidad de rechazar las distracciones, externas e internas, que sufrimos a diario.
  • Una primera medida es desconectarnos, de celulares, redes sociales, llamadas telefónicas, y demás, cuando necesitamos concentrarnos.
  • Tener un lenguaje explícito personal para nombrar a las distracciones en el momento que irrumpen puede ser muy útil. 
  • Practique sus habilidades de bloqueo de distracciones de forma consciente, incluso puede asociarlo con alguna actividad o movimiento físico. 
  • Otra técnica es limpiar su mente antes de encarar una actividad de mucha concentración, esto es, apague sus distracciones externas, coma algo rápido y liviano, o llame de forma breve a alguien que sepa que lo relajará. Así limpia espacio en su mente para el reto intelectual que se avecina. 
  • Cuando sufra un bloqueo, relájese, cambie de actividad, haga algo que lo distraiga, o deje el problema "estacionado" y vuelva a él más tarde o el siguiente día.
  • Simplifique el problema, separe sus partes, busque cómo conectarlo con otras experiencias o situaciones vividas en el pasado.

Mantenerse tranquilo bajo presión
  • El cerebro está programado por naturaleza para minimizar el peligro y maximizar la recompensa. La respuesta para minimizar el peligro siempre es más fuerte, rápida y duradera que la de maximizar la recompensa.
  • Cuando el cerebro percibe emociones o situaciones amenazantes su reacción defensiva toma muchos recursos cognitivos, por eso, nos cuesta mucho pensar de forma consciente cuando estamos tristes, enojados o sentimos cualquier sentimiento o situación como amenazante.
  • Cuando una emoción aparece, no es  sencillo para el cerebro suprimirla. 
  • Lo más conveniente es primer identificar la emoción y ponerle nombre. Por ejemplo, estoy ansioso, estoy enfadado, estoy desanimado. Identificar y nombrar le ayudará a manejar de mejor forma la situación.
  • Una vez identificado y nombrado ese sentimiento, lo siguiente es poner la atención en otra cosa. Algo que nos estimule, relaje o  tranquilice. Pero antes debemos haber identificado la emoción.
  • En muchos casos, cuando los sentimientos implican incertidumbre y pérdida de autonomía, puede ser que solamente identificar, nombrar y mover la atención a otra cosa no sea suficiente.
  • En esos casos necesitamos re-evaluar. Esto significa, re-interpretar un evento, re-ordenar nuestros valores o juicios, normalizar y aceptar el sentimiento, cambiar nuestra perspectiva, en todo caso, sin perder de vista que es solo nuestro cerebro "a la defensiva".  
  • En situaciones emocionales aún más complicadas, puede ser que no sea suficiente identificar y nombrar el sentimiento para luego poner atención en otra cosa, ni tampoco sea suficiente re evaluar. 
  • Para lo anterior, una tercera técnica es manejar sus expectativas, ya sea disminuirlas o cambiarlas. 
  • Las expectativas alteran lo que nuestro cerebro percibe, cómo reacciona y cómo trabaja. En un sentido positivo o negativo, las expectativas influyen mucho en nuestro cerebro y por ende, en la forma cómo pensamos, actuamos y nos sentimos.
  • Un buen ejercicio es tratar de identificar cuáles son nuestras expectativas en determinadas situaciones.
  • Lo mejor es manejar expectativas un poquito más bajas, de esa forma, si las supera se sentirá muy bien y en caso de no alcanzarlas recuerde que usted puede manejar de forma consciente su reacción a ello. 
Colaborar con otras personas
  • Las conexiones o relaciones sociales son una necesidad primaria para el cerebro, a veces tanto como comer o tomar agua.
  • Tener buenas relaciones es vital para la salud, así como para poder colaborar efectivamente con otras personas.
  • En primera instancia, cuando conocemos a alguien, rápidamente lo catalogamos como amigo o enemigo de forma inconsciente, lo cual afectará la efectividad de nuestra colaboración. 
  • Cuando conozcamos a alguien, debemos primero tratar de conectar en esa persona en un plano más "humano", en aras de poder luego colaborar de forma  más efectiva. Lo mismo sucede si lideramos o coordinamos grupos de trabajo, conectar en una perspectiva humana es un requisito para poder trabajar conjuntamente de forma más efectiva.
  • La sensación de justicia o injusticia es un sentimiento muy poderoso para el cerebro. Si unimos dicho sentimiento con las expectativas, en una relación con otra persona o grupo, puede constituirse en un elemento aún más poderoso. Por eso nos alegra mucho la amabilidad de un extraño o nos enfada mucho la traición de alguien cercano.  
  • Cuando nos relacionamos con otras personas deberíamos ser abiertos y transparentes, buscando que ambas partes tengas expectativas realistas y con sensación de equidad o justicia.
  • Hay que ser muy cuidadoso cuando el sentimiento de injusticia se combina con otras emociones fuertes como incertidumbre, autonomía o afinidad.
  • Existen cinco clases de experiencias sociales que nuestro cerebro trata como temas de vida o muerte: estatus, certidumbre, autonomía, afinidad y justicia (el autor los llama SCARF por sus siglas iniciales en inglés, status, certainty, autonomy, relatedness, fairness).
  • El manejo del estatus ejerce una influencia muy importante en el accionar de todas las personas en sus trabajos y en su vida en general. Cuando aumenta se activan nuestros circuitos cerebrales de recompensa, cuando decrece se activan los de amenaza o peligro.
  • El estatus es el componente más influyente del modelo SCARF, esto significa que, lo que la gente más intenta es construir y proteger su estatus en el trabajo.
  • Si "juegas contra ti mismo", en el tema de estatus, incrementas tu estatus sin amenazar a otros. En otras palabras ser humilde o modesto de forma auténtica.
  • En la relación con otras personas hay que ser muy cuidadoso con este tema. Hay que estar alerta si otra persona puede sentir amenazado su estatus, hay que ver de qué forma podemos elevar el estatus de la otra persona, o podemos bajar nuestro estatus para equipararlo al de la otra persona. Todo esto de forma auténtica para no caer en una manipulación cínica.
Facilitar el cambio
  • Muchas veces el feedback produce una amenaza para los componentes del SCARF de la persona, con lo cual al final dicho feedback no sirve para que la persona cambie su accionar, pues su cerebro activa los mecanismos de huida del riesgo.
  • Este feedback inefectivo sucede cuando damos sugerencias o analizamos nosotros mismos las causas del problema de otros.
  • Lo más efectivo para dar buen feedback y producir cambio en la otra persona es ayudarlo a que conozca sus propios procesos mentales y genere sus propias ideas. 
  • En concreto, si uno quiere provocar un cambio duradero o permanente en otra persona requiere tres fases: primero crear un ambiente tranquilo sin amenazas o riesgos para su cerebro, segundo ayudarle a enfocar su atención en las conexiones cerebrales requeridas para llegar a las soluciones o ideas requeridas en lugar de buscar las causas del problema, los culpables o darle nuestras propias ideas, y tercero hacer que esa persona vuelva constantemente a esas conexiones nuevas.
  • En la primera fase. No hay que tratar de propiciar el cambio cuando una persona se halla en estado de riesgo o amenaza, mejor, primero usemos elementos del SCARF para ponerlo en un modo recompensa, sin amenazas o riesgos, y que pueda pensar mejor. Es decir, aumentar su estatus, generarle más certidumbre, aumentar su autonomía, estimular su afinidad, fortalecer su sentido de justicia. 
  • En la segunda fase. Se pueda usar storytelling pero conlleva un riesgo, la gente puede ser sarcástica y además se requieren muy buenas historias y la habilidad de contarlas bien. Es más efectivo hacer preguntas que lleven al enfoque correcto. Estas preguntas deben ser provocadoras de un proceso de pensamiento que conduzca a la otra persona a producir sus propios insights o ideas. Acá se aplica el arte de hacer preguntas. Deben ser preguntas enfocadas en soluciones. Nunca use preguntas del tipo: qué hay malo en usted, lo que debe usarse es del tipo qué hiciste antes que funcionó, qué harías para mejorar esto, es decir, enfocadas en una solución. Lo otro muy efectivo es usar fijación de metas. Es decir, que la misma persona fije sus metas y las acciones para llegar a ello. 
  • En la tercera fase. Para hacer que la gente vuelva constantemente a sus nuevas conexiones se puede usar la colaboración. En el trabajo esto implica generar sistemas y procesos que permitan a la gente volver constantemente a esas conexiones cerebrales nuevas y trabajar de forma conjunta en ellas, por ejemplo, utilizando reuniones para ello. Más poderoso aún es tratar que la gente reconozca sus propios procesos mentales y ayudarles a que ellos apliquen los mismos principios e ideas que se hablan en este libro. 







miércoles, 5 de septiembre de 2018

Soy jefe por primera vez… ¿y ahora qué hago?



Por mi trabajo como profesor en el TEC, tengo la suerte que, a veces ex alumnos me contactan para contarme cómo les va en sus empresas y pedirme consejos. Hace poco me escribió un apreciado ex alumno con la pregunta que arranca este post...

Soy jefe… ¿y ahora qué hago? 










Después de responderle que lo celebrara mucho y que me alegraba por él, quise darle algunos consejos generados por la investigación en liderazgo, así como por mi propia experiencia.

En primer lugar, debemos tener claro que experimentará un cambio de rol importante. Ya deja de ser uno el “técnico” que hace o ejecuta las funciones y cambia por otro que “lidera” para lograr que la ejecución sea por medio de otras personas. Eso es vital tenerlo claro.

Lo primero  a considerar es: 

  • Recuerde a sus jefes tóxicos y NO los imite…
  • Recuerde a sus buenos jefes e imítelos…



Para ir cultivando su propio estilo tenga en cuenta también estos factores.



Mantenga la comunicación abierta. De nuevo, recuerde que su rol ahora será obtener resultados con el apoyo de otras personas, ya no se espera que usted produzca individualmente, sino como parte de un equipo al cual usted lidera. Por ello es vital la constante comunicación con sus compañeros, esté siempre disponible.

 

Aprenda a delegar. Delegar es arte y ciencia, practíquelo constantemente. Una buena delegación tiene varias fases: escoger a la persona idónea para la delegación, establecer las metas y el beneficio esperado, dar suficiente información, delegar responsabilidad y autoridad acorde a lo requerido, controlar por resultados, establecer fechas y reglas claras, dar feedback y reiniciar el ciclo incorporando lecciones aprendidas.



Administre su tiempo, defiéndalo. Si alguien le va a llevar la agenda dele instrucciones precisas. Esto es vital. Antes mencioné que uno debe estar siempre disponible para sus compañeros, pero de forma ordenada. Trate siempre de manejar su agenda en lugar que la agenda lo maneje a usted.







Tenga varios círculos de confianza y apoyo/feedback. Esto es muy valioso, rodéese de gente que sea de su confianza, a la cual pueda acudir en busca de consejos, información o ideas. Dedique tiempo a crear pequeños círculos de personas que se convierten en sus confidentes y consejeros, gente experimentada que ya haya pasado por esa ruta. Incluso gente que no sepa nada de administración ni de su empresa, pueden ser fuente muy valiosa de ideas creativas o e innovadoras para aplicar en su vida profesional.



Si usted va a ser jefe por primera vez, ¿cuáles de estas ideas le parece mejor aplicar de primero? Si usted ya fue jefe por primera vez, ¿cuénteme qué cosas hizo?